La Plaza 28 de Julio, en el corazón de Playa del Carmen, se convirtió en un espacio para preservar y compartir una de las tradiciones más representativas de la cultura maya: el Janal Pixán, celebración que simboliza el reencuentro entre las familias y las almas de sus seres queridos fallecidos.
La festividad, cuyo nombre proviene de las palabras mayas janal (comida) y pixán (alma), se desarrolla del 31 de octubre al 3 de noviembre y contempla la instalación de altares y ofrendas con elementos que tienen un profundo significado espiritual y cultural para los pueblos de la península de Yucatán.
De acuerdo con la tradición, cada fecha tiene un significado particular: el 31 de octubre se dedica a las ánimas de los niños; el 1 de noviembre, a los adultos fallecidos, y el 2 de noviembre se recuerda a los fieles difuntos.
Sin embargo, la conmemoración no termina con estas fechas. Dentro de las costumbres mayas, las ánimas permanecen durante varios días en el mundo de los vivos y posteriormente reciben una despedida conocida como Bix, que se realiza tradicionalmente en noviembre.









Los altares del Janal Pixán destacan por la presencia de alimentos, bebidas, flores y objetos que eran del agrado de las personas fallecidas. Entre los elementos más representativos se encuentra el pib o mucbipollo, un tamal elaborado con masa de maíz, carne de pollo y cerdo, condimentado con achiote y envuelto en hojas de plátano, cuya preparación tradicional incluye su cocción bajo tierra.
También forman parte de las ofrendas los manteles, las cruces verdes asociadas con la ceiba, árbol sagrado de la cosmovisión maya, así como el copal, el incienso, el agua, la sal y las flores regionales, elementos que representan distintas formas de recibir y honrar a las ánimas.
En Playa del Carmen, el Gobierno municipal y los organizadores invitan a la población y a los visitantes a recorrer los altares y conocer el significado de esta celebración, que representa una oportunidad para transmitir a las nuevas generaciones las costumbres y creencias heredadas de los pueblos mayas.
Más allá de su atractivo cultural y turístico, el Janal Pixán mantiene vigente una tradición en la que la memoria, la identidad y el respeto por los antepasados ocupan un lugar central.
