El Día de San Valentín debería ser una fecha para conectar con los demás. Sin embargo, cada febrero se convierte también en la temporada más activa del año para los estafadores románticos. En 2026, ese riesgo es mayor que nunca.
En la actualidad, las estafas románticas son cada vez más sofisticadas y se llevan a cabo mediante deepfakes, herramientas tecnológicas capaces de manipular rostros, generar imágenes y crear una historia de amor perfecta que en realidad forma parte de un plan ilegal.
Cada año aumenta el registro de fraudes que implementan el uso de Inteligencia Artificial. Según la compañía de ciberseguridad KnowBe4, los delincuentes fabrican videos y fotografías casi indistinguibles de la realidad con el fin de engañar fácilmente a sus víctimas.

Roger Grimes, asesor de CISO en KnowBe4, advierte que los estafadores ya no se limitan a fotos robadas. Ahora crean identidades falsas completas, simulan videollamadas en tiempo real por Zoom o WhatsApp, y emplean bots automatizados para construir vínculos emocionales sólidos durante meses, con el objetivo de manipular a la víctima y cometer el fraude.
Las personas mayores, al contar generalmente con más recursos financieros y enfrentar situaciones de aislamiento social o soledad, son uno de los principales grupos vulnerables. Las mujeres también suelen ser objetivo; en estos casos, los estafadores se presentan como viudos exitosos, con estabilidad profesional y amantes de los viajes. Para los hombres, los delincuentes adoptan la identidad de mujeres jóvenes y atractivas que aparentan estar en situaciones vulnerables.
Entre las recomendaciones de los expertos para no caer en fraudes están:
- No dejarse llevar por la apariencia visual
- Mantenerse alerta ante cualquier solicitud de dinero
- No compartir datos bancarios
- Desconfiar de supuestos requerimientos de fondos para viajes, emergencias médicas o inversiones “prometedoras”.

Además, el especialista Roger Grimes recomienda ignorar las apariencias y prestar atención a cualquier solicitud de dinero, ya que los estafadores suelen guiar a la víctima para enviar fondos rápidamente a través de tarjetas de regalo, criptomonedas o transferencias internacionales.
Aunque rara vez piden datos bancarios directamente, cualquier pedido de dinero para viajes, emergencias médicas o inversiones debe considerarse una señal de alerta. Si recibes una petición económica de alguien con quien mantienes una relación virtual, la probabilidad de que sea una estafa es casi absoluta.
De cara a San Valentín, el experto aconseja desconfiar de quienes parecen “demasiado perfectos” y tener presente que, aunque la inteligencia artificial pueda simular afecto y cercanía, en estos casos su único fin es obtener un beneficio económico.






