El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó este martes que fuerzas militares estadounidenses destruyeron 10 embarcaciones iraníes presuntamente utilizadas para la colocación de minas en el estratégico Estrecho de Ormuz, en medio del undécimo día de operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
A través de su red social Truth Social, el mandatario aseguró que el ataque se realizó en las últimas horas y advirtió que las acciones militares podrían continuar.
“Me complace informar que hemos golpeado y destruido por completo 10 barcos, incluidos minadores activos o inactivos. ¡Y habrá más!”, escribió Trump en su mensaje.
Antes de confirmar el ataque, el presidente estadounidense había advertido a Irán sobre las consecuencias de colocar minas en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo.
“Si Irán ha colocado minas en el estrecho de Ormuz —aunque no tenemos informes confirmados— queremos que se retiren inmediatamente. De lo contrario, las consecuencias militares para Irán estarán en un nivel nunca antes visto”, señaló el mandatario.
Trump agregó que, si Teherán decide retirar cualquier artefacto explosivo colocado en la zona, esto representaría “un paso gigante en la dirección correcta”.
Un punto estratégico para la economía mundial
El estrecho de Ormuz es considerado un punto clave para el comercio energético global, ya que por esta vía marítima transita una parte significativa del petróleo que se distribuye en el mundo. Cualquier alteración en esta zona podría impactar directamente en los mercados internacionales y en el precio de los combustibles.
El conflicto también comienza a tener repercusiones dentro de Estados Unidos. El aumento en el precio del petróleo y la incertidumbre sobre la duración de la ofensiva generan presión política sobre la administración Trump, especialmente en un contexto preelectoral previo a las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
Heridos y bajas en el conflicto
De acuerdo con el Pentágono, al menos 140 militares estadounidenses han resultado heridos durante los ataques iraníes contra bases de Estados Unidos en países del Golfo Pérsico, realizados como respuesta a la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra Irán.
Según el informe, la mayoría presenta heridas menores y 108 ya regresaron a sus funciones. Sin embargo, ocho militares permanecen en estado grave.
Además, al menos siete soldados estadounidenses han fallecido durante el conflicto, seis de ellos tras un ataque con dron registrado en Kuwait.
Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió que la jornada de este martes podría convertirse en una de las más intensas desde el inicio de la ofensiva, con bombardeos dirigidos también contra la industria de defensa iraní.






