Tras su salida de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero fue propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como embajador de México en Gran Bretaña, un movimiento que ha generado críticas al ser interpretado como un premio político luego de su paso por una de las instituciones más cuestionadas del país.
Durante su conferencia matutina, la mandataria confirmó que el gobierno británico ya otorgó el beneplácito para que Gertz Manero represente a México en el Reino Unido, por lo que únicamente falta la ratificación del Senado para formalizar el nombramiento.
“Ya fue aprobado el beneplácito; va a Gran Bretaña. Tiene que aprobarlo el Senado”, afirmó Sheinbaum desde Palacio Nacional.
La designación ocurre después de la renuncia formal de Gertz Manero a la FGR, dependencia que encabezó en medio de señalamientos por la falta de resultados en casos emblemáticos y por el manejo discrecional de investigaciones de alto impacto.
Aunque el gobierno federal ha defendido la decisión como parte de una reconfiguración del servicio exterior mexicano, diversos sectores consideran que el traslado a una embajada clave en Europa representa un reconocimiento político, más que una rendición de cuentas por su gestión al frente de la Fiscalía.
En su carta dirigida al Senado, Gertz Manero señaló que su retiro tuvo efectos legales inmediatos y justificó su nuevo encargo como una forma de continuar su vocación de servicio público, ahora desde el ámbito diplomático.
Con más de cinco décadas en el servicio público, el exfiscal asumirá —de ser ratificado— la representación de México ante uno de sus principales socios europeos, en un contexto donde el combate a la impunidad y la credibilidad institucional siguen siendo temas pendientes en la agenda nacional.






