Nueve años han transcurrido desde que la tierra se sacudió con violencia en el centro de México, pero en la colonia Nueva Oriental Coapa, alcaldía Tlalpan, el reloj parece haberse detenido de golpe. Aquel 19 de septiembre de 2017, un terremoto de magnitud 7.1 transformó la cotidianidad escolar en una de las peores tragedias de la historia reciente de la Ciudad de México: el colapso del Colegio Enrique Rébsamen, donde 19 niños y 7 adultos perdieron la vida bajo los escombros.
Hoy, a casi una década de distancia, la estructura en obra negra permanece resguardada. Funciona como un doloroso recordatorio de que, si bien la naturaleza desató el sismo, fueron la negligencia y la corrupción humana las que determinaron el fatal destino de las víctimas.
El sismo ocurrió apenas unas horas después de que los alumnos participaran en el simulacro nacional conmemorativo del terremoto de 1985. Nadie imaginaba que la ruta de evacuación establecida colapsaría debido al peso excesivo de una construcción ilegal edificada sobre los mismos salones de clases.
Las investigaciones posteriores demostraron que el colapso masivo de las estructuras frontales fue provocado, en gran medida, por un departamento privado de más de 230 toneladas construido en los niveles superiores por la dueña y directora del plantel. La base estructural simplemente no resistió el sobrepeso dinámico del sismo.
A día de hoy, el caso judicial continúa arrojando ecos informativos. Mónica García Villegas (conocida como “Miss Moni”), dueña del plantel, cumple una sentencia penal reajustada a 29 años, cinco meses y 22 días de prisión por el delito de homicidio culposo. Asimismo, directores responsables de obra (DRO) implicados han recibido severas condenas por haber avalado la seguridad de un edificio visiblemente comprometido.
Sin embargo, para las familias, el camino hacia la reparación del daño sigue siendo una carrera de obstáculos burocráticos. Recientemente, los juzgados declararon improcedente usar las ruinas del inmueble como garantía económica para indemnizar a los afectados debido a que el predio se encuentra en un largo proceso de extinción de dominio por parte de las autoridades locales.
Mientras el laberinto legal sigue su curso, un memorial erigido en honor a las víctimas busca transformar la dolorosa ausencia en un espacio de paz y memoria. Los vecinos de la zona mantienen guardias discretas, vigilan el predio y exigen firmemente que el terreno no vuelva a albergar desarrollos inmobiliarios que lucren con el dolor, sugiriendo en su lugar la creación definitiva de un parque público.
La tragedia del Colegio Rébsamen expuso las grietas más oscuras de la fiscalización inmobiliaria y los programas internos de protección civil en el sector escolar. Nueve años después, el homenaje floral en la esquina de Rancho Tamboreo y Calzada de las Brujas no solo es una ofrenda a la memoria de los alumnos y docentes que no regresaron a casa; es una exigencia permanente de justicia y de “nunca más” para las infancias de México.
Dos personas perdieron la vida esta madrugada tras un fuerte accidente de motocicleta en el…
El IMCAP anuncia el concierto gratuito “Fractales del Viento” este 20 de septiembre. Descubre la…
Con el propósito de acercar información, orientación y herramientas de prevención a las familias, el…
El Gobierno de Playa del Carmen avanza en la entrega de 36 mil apoyos alimentarios…
Un técnico de la empresa Cables de la Riviera Maya perdió la vida tras recibir…
Un hombre y su pequeña hija resultaron lesionados en la colonia Centro de Playa del…