El próximo 6 de febrero es el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 y, dentro de la Delegación Mexicana, uno de los nombres que concentra mayor atención es el de Donovan Carrillo. Su presencia no solo representa una opción competitiva para México, sino también la continuidad de una historia que cambió la percepción del país en los deportes de invierno.
Aunque México no es una potencia natural en deportes de invierno, la delegación de cinco atletas que viaja a Italia llega con una narrativa de resiliencia pura. El equipo está liderado por Donovan Carrillo, quién en Beijing 2022 rompió una sequía de 30 años para el patinaje nacional y hoy regresa como un referente consolidado.




Donovan Carrillo nació el 17 de noviembre de 1999 en Zapopan, Jalisco, y desde muy joven encontró en el patinaje artístico una forma de expresión poco común dentro del contexto deportivo nacional. En un país sin tradición ni infraestructura sólida para esta disciplina, comenzó a entrenar en condiciones limitadas, muchas veces en pistas improvisadas y con recursos mínimos, lo que marcó el carácter de su carrera desde el inicio.
Carrillo avanzó paso a paso hasta competir a nivel internacional, abriéndose camino en un deporte históricamente dominado por potencias europeas, asiáticas y norteamericanas. Su disciplina y constancia lo llevaron a convertirse en el patinador mexicano más destacado de su generación, un estatus que se consolidó en los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022.


Luego de Beijing 2022, Carrillo mantuvo su proceso competitivo con la intención de consolidarse en el circuito internacional y asegurar su presencia en el siguiente ciclo olímpico. Ese objetivo se materializó rumbo a Milano-Cortina 2026, donde clasificó a través del sistema de cupos de la International Skating Union (ISU), el cual se basa en resultados obtenidos en campeonatos internacionales y en el ranking mundial.
En el patinaje artístico, las plazas olímpicas se asignan primero a los países. Donovan consiguió ese cupo al garantizarle a México un lugar gracias a sus actuaciones previas, reafirmando su papel como el máximo exponente nacional de la disciplina. Hoy, su historia no solo habla de resultados, sino de abrir camino para que otros atletas mexicanos se atrevan a soñar con el hielo olímpico.






