Las cámaras de seguridad en las calles de Gran Belo Horizonte, Brasil captaron el momento en que una mujer abandonó a su hija recién nacida en una alcantarilla, mientras un hombre, presuntamente su pareja, observaba la escena, la cual ocurrió a plena luz del día y que además fue presenciado también por un testigo, lo cual todo quedó registrado en video.
Minutos después, la pequeña fue hallada en una zona boscosa cercana y trasladada a la Unidad Básica de Salud (UBS) de Cascata, donde se le diagnosticó deshidratación, desnutrición, una posible infección urinaria y lesiones genitales. En el video se puede ver a la pareja retirarse tranquilamente, como si no hubiera ocurrido nada; la grabación compartida en grupos y plataformas digitales contabilizan miles de reproducciones hasta el momento.
Video monstruoso: Padres tiran a su bebe recién nacida a una coladera en Brasil pic.twitter.com/LKNDrdu3el
— Playaaldia (@playaaldia) February 24, 2026
Mientras que la Policía Militar de Minas Gerais se iniciaron de inmediato las indagatorias y logró ubicar a los padres, quienes fueron detenidos bajo sospecha de abandono y maltrato. Por el momento aún no se ha revelado su identidad ni las causas que los llevaron a cometer el horrible delito. El caso generó indignación en redes sociales, donde miles de usuarios calificaron el hecho como “un insulto a la humanidad” y describieron a los responsables como “monstruos”, provocando además un fuerte debate sobre la protección de la infancia en Brasil.
En este contexto, el Ministerio de Salud y de la Sociedad Brasileña de Pediatría revelaron que en 2023 se registraron en promedio 196 casos diarios de violencia física contra niños y adolescentes de hasta 19 años. Cerca del 80% de las agresiones a menores de 14 años ocurrieron en sus propias casas, lo que evidencia que el entorno familiar, lejos de ser un espacio seguro, se ha convertido en el principal escenario de riesgo. Asimismo, indicó que más de 3 mil casos fueron reportados en bebés menores de un año y 8,370 en niños de entre 5 y 9 años; lo cual refleja que la infancia brasileña enfrenta agresiones desde sus primeros meses de vida, lo que genera consecuencias físicas y psicológicas de largo plazo.


En tanto, organizaciones de derechos humanos señalan que la violencia infantil en Brasil está vinculada a factores estructurales como la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso a servicios básicos. El gobierno brasileño ha implementado programas de protección, pero los resultados han sido insuficientes frente a la magnitud del problema. Expertos coinciden en que se requiere una estrategia integral que combine prevención, atención médica y psicológica, educación y fortalecimiento de las instituciones encargadas de proteger a la infancia.
Con información de Excelsior






