Residentes del fraccionamiento Villas del Sol y de diversos sectores de Playa del Carmen han alzado la voz de manera unánime para denunciar el deterioro sistemático, la negligencia y el abandono operativo en el que opera la empresa concesionaria de agua potable y alcantarillado, Aguakan. Los afectados documentan un colapso en la infraestructura hidráulica que no solo afecta la economía familiar, sino que ya representa un riesgo inminente para la salud pública.
El Fraccionamiento Villas del Sol, una de las zonas habitacionales más densamente pobladas de la ciudad, se ha convertido en el reflejo del descuido institucional. Los colonos han denunciado de forma reiterada la presencia de infraestructura dañada y desprotegida en la vía pública.

El punto crítico se localiza sobre la calle Vireos, en las inmediaciones del tercer parque de Villas del Sol, donde un pozo de visita del drenaje sanitario ha permanecido completamente destapado desde hace varias semanas. Este registro abierto expone una constante emanación de gases y olores fétidos que saturan el ambiente. Vecinos del sector urgen la intervención de las autoridades debido al peligro latente de caída para menores de edad, adultos mayores y mascotas, además de la evidente contaminación del entorno sin que la empresa coloque señalización preventiva.
La problemática del desabasto se extiende de manera generalizada. El suministro de agua potable se ha vuelto un servicio intermitente que apenas se activa durante un par de horas al día y con una presión hidráulica insuficiente para abastecer los tinacos y cisternas de las viviendas. En casos más severos, las colonias enfrentan suspensiones totales que duran días enteros, aplicadas de manera unilateral y sin avisos previos que permitan a la ciudadanía almacenar el recurso.
Aunado a la escasez, los usuarios reportan anomalías financieras en su facturación. Tras los periodos de desabasto, las tuberías acumulan aire atrapado; al restablecerse el flujo, la presión del aire hace girar con fuerza las manecillas de los medidores domésticos. Esta falla técnica provoca que el sistema registre y contabilice un consumo inexistente, reflejándose en tarifas desproporcionadas. A pesar de los prolongados cortes, los recibos de cobro llegan puntuales, completos y, en múltiples ocasiones, con incrementos injustificados en el desglose final.

La respuesta de Aguakan ante la crisis ha sido calificada por los ciudadanos como evasiva y burocrática. Las líneas de atención telefónica suelen congelar los folios de reporte sin darles seguimiento técnico, mientras que las visitas presenciales a las oficinas de la concesionaria terminan en promesas incumplidas.
Adicionalmente, existe una creciente preocupación en torno a la potabilidad del recurso que llega a los hogares de Playa del Carmen. Los usuarios señalan que el agua presenta:
- Turbiedad moderada y sedimentos visibles a simple vista.
- Coloración inusual al momento de abrir las llaves de paso.
- Olores fétidos o químicos que contravienen las normas de salud para el consumo humano.
La comunidad playense reitera que el acceso seguro, digno y continuo al agua potable es un derecho humano fundamental, no un privilegio comercial. Ante la falta de respuestas efectivas por parte de la empresa concesionaria, los comités vecinales no descartan elevar sus protestas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y los organismos estatales de ecología para exigir una auditoría formal a las operaciones de Aguakan en el municipio.
