Colectivos y familias de personas desaparecidas alzaron la voz de manera contundente para exigir a las autoridades federales y estatales que las mesas de trabajo institucional se traduzcan en búsquedas de campo efectivas y localizaciones reales, rechazando que estos encuentros sigan siendo utilizados como simulaciones políticas o estrategias de dilación.
A continuación, se detallan los puntos centrales del reclamo de los colectivos, las deficiencias denunciadas en el sistema actual y las demandas urgentes que exigen resolver de inmediato:
- El agotamiento del diálogo sin acciones
Representantes de diversos colectivos de búsqueda en el país manifestaron que las constantes convocatorias a mesas de diálogo por parte de fiscalías y comisiones de búsqueda se han convertido en un círculo vicioso de burocracia. Las familias señalan que, tras horas de reuniones, los acuerdos firmados en minutas rara vez se ejecutan en el terreno de juego.


Los principales reclamos de las familias:
- Simulación institucional: Denuncian que las autoridades utilizan las fotografías y comunicados de estas reuniones para simular avances ante la opinión pública, mientras que las carpetas de investigación permanecen archivadas.
- Falta de voluntad en campo: Las familias aseguran que son ellas quienes siguen arriesgando su vida rascando la tierra con palas y picos, encontrando fosas clandestinas gracias a denuncias anónimas y no por labores de inteligencia oficial.
- Incumplimiento de acuerdos: Promesas básicas como el abastecimiento de herramientas de excavación, el despliegue de seguridad armada (Guardia Nacional o Ejército) para resguardar los puntos de búsqueda y el acceso a tecnologías de georradar siguen sin cumplirse de forma sistemática.
La crisis Forense: El gran cuello de botella
Uno de los reclamos más severos de las familias buscadoras apunta directamente a las fiscalías y a los servicios periciales. De nada sirve que los colectivos localicen restos humanos si estos pasan meses o años acumulados en los anfiteatros o fosas comunes sin ser identificados.
Las buscadoras exigen la unificación inmediata de las bases de datos de ADN y la reactivación urgente del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense. La falta de personal calificado, la escasez de reactivos químicos para pruebas genéticas y la negligencia administrativa mantienen a miles de familias en una incertidumbre permanente, esperando una confrontación de datos que nunca llega.


- Las demandas urgentes de los colectivos
Ante la falta de avances, las organizaciones civiles y madres buscadoras han condicionado su participación en futuros encuentros institucionales si no se cumplen primero las siguientes condiciones operativas:
- Planes de búsqueda inmediatos: Calendarización con fechas exactas para salir a campo a los puntos señalados por los mapas de hallazgos de los colectivos.
- Presentación de avances con rigor científico: Exigen que las fiscalías entreguen reportes reales sobre cuántos restos han sido procesados e identificados, en lugar de cifras generales sobre carpetas de investigación abiertas.
- Garantías de seguridad efectivas: Protección real para las brigadas de búsqueda ante las constantes amenazas y agresiones directas perpetradas por el crimen organizado en las zonas de rastreo.
Las familias buscadoras concluyeron con un mensaje directo a los tres niveles de gobierno: la justicia no se alcanza con mesas de café ni discursos de empatía, sino devolviendo a los desaparecidos a sus hogares.






