La Fiscalía General del Estado de Estado de Veracruz confirmó la identificación de los restos de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, quien permanecía desaparecida desde el pasado 2 de junio de 2026 tras ser víctima de un secuestro violento en su domicilio en Nanchital. Los análisis genéticos forenses corroboraron que el cuerpo localizado en un predio rural del municipio de Moloacán corresponde al de la comunicadora.


El caso, que cobró relevancia nacional debido a la difusión en redes sociales del video del secuestro grabado desde el interior de su vivienda, dio un vuelco drástico tras la captura de José del Carmen “N”, alias “Delta 7”, presunto integrante de una célula delictiva. Tras su detención a manos de la Secretaría de Marina (Semar), el sospechoso aportó información clave para la localización del sitio donde la periodista fue asesinada y posteriormente calcinada.


Hasta el momento se han ejecutado ocho órdenes de aprehensión por el delito de homicidio doloso.
Las investigaciones ministeriales revelaron un vínculo directo entre el crimen organizado y corporaciones del Estado, ya que entre los capturados se encuentran cuatro policías municipales de Ixhuatlán del Sureste, incluido el comandante Ismael “N”. De acuerdo con la Fiscalía, los uniformados presuntamente proporcionaban recursos, alimentos, combustible y apoyo logístico para las operaciones del grupo criminal.


Roxana Guzmán se desempeñaba como directora general del medio digital Pulso Informativo del Sureste. Su trayectoria ya había estado marcada por la violencia contra la prensa: en 2017 abandonó temporalmente la entidad tras presenciar el asesinato a balazos de su esposo, el también periodista Carlos Fernández Escalante.
Con el fallecimiento de Guzmán Ramírez, defensores de los derechos humanos y colectivos de búsqueda locales han externado su profunda consternación ante los riesgos de ejercer el periodismo en la región.






